Soy growth hacker, pero no me busca la policía

Cuando alguien me pregunta a qué me dedico, muchas veces no sé qué responder, sobre todo si el interlocutor es una persona mayor que tiene un móvil sin WhatsApp y cree que el mundo digital es algo del siglo XXII.

Hay gente a la que le digo que trabajo desde casa con “cositas de Internet” porque si empiezo a hablarles de mi trabajo, se echan las manos a la cabeza. Ojalá fuese igual de fácil decir que soy growth hacker que camarero, abogado o enfermero. Ojalá.

Y para más inri, el término “hacker” no tiene un sentido positivo que digamos… “¿Te dedicas a hacer cosas ilegales?”, “¿Te metes en los ordenadores de otras personas?”, “¡¡Dios Santo!! ¿No había un trabajo más normal?”. No, Pili, no. No hago cosas ilegales, no robo identidades ni hackeo equipos. Siento decepcionarla y dejarla sin salseo para cuando quede con sus amigas.

En fin, solo para aclarar un poco (y por si te encuentras en la misma situación y quieres enviárselo a tu Pili de confianza) voy a explicar en dos pinceladas qué es el growthacking y a qué nos dedicamos los growthackers.

Para empezar, los growthackers no somos delincuentes de Internet buscados por el FBI. No somos ni Walter White, ni Lincoln Burrows, ni Raymon Reddintong. Basta ya.

Los growthackers nos dedicamos a jugar con el crecimiento: trabajamos con los datos y optimizamos los funnels de venta (no los robamos ni hacemos cosas turbias con ellos).  Por eso, antes que con un criminal, prefiero que nos comparen con un científico. ¿Por qué? Porque, en realidad, somos un poco eso. Nos dedicamos a crear hipótesis, a analizar, a experimentar y a validar nuestros experimentos (sobre todo a experimentar. Nos encanta jugar con formulitas e ideas locas que pueden hacer crecer las empresas). Y nunca, nunca, nunca nos inventamos nada. Todos los datos en los que nos basamos son verídicos, sino, no seríamos científicos.

¿Y cuál es nuestro objetivo? Pues básicamente generar crecimiento. Sin trampas ni cartón. Sin juego sucio. Somos transparentes al 100%. Mezclamos elementos para llegar a la fórmula mágica que haga crecer tu empresa.

Esto por una parte. Ahora te voy a explicar otra versión.

Tengo un amigo que me ve más como un miembro del CSI del marketing en vez de científico. Yo creo que las dos son compatibles (¿por qué no puedo ser un científico del CSI? Mi madre me enseñó que puedo ser lo que yo quiera). En fin, al grano. Él dice que mi trabajo se simplifica en algo así como: “te llaman, te explican su problema, tú estudias el escenario, recoges pruebas, las analizas, y buscas una solución”. Ahora que lo leo, hasta suena fácil y atractivo este trabajo.

Aunque, pensándolo mejor, esto solo son dos metáforas. Ser growthacker es ser growthacker. Se puede parecer a algunos trabajos que conocemos y te puede servir para explicarlo a grandes rasgos, pero nuestro mundo es mucho más que esto. No somos científicos; no somos el FBI; y, por supuesto, no somos delincuentes. Somos growthackers. Y esto es solo el principio de un oficio que triunfará. Recuérdalo. En unos años hablamos.

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